Presenta a Dios tus necesidades, gozos, tristezas, cuidados y temore. No puedes agobiarlo ni cansarlo. El que tiene contados los cabellos de tu cabeza, no es indiferente a las necesidades de sus hijos. "El señor es misericordioso y compasivo" (sant. 5:11). Su amoroso corazón se conmueve por nuestras tristezas y aun por nuestra presentación de ellas. Llévale todo lo que confunda tu mente. Ninguna cosa es demasiado grande para que él no la pueda soportar; él sostiene los mundos y gobierna todos los asuntos del universo. Ninguna cosa que de alguna manera afecte nuestra paz es tan pequeña que él no la note. No hay en nuestra experiencia ningun pasaje tan oscuro que el no puede leer, ni perplejidad tan grande que él no pueda desenredar. Ninguna calamidad puede acaecer al mas pequeño de sus hijos, ninguna ansiedad puede asaltar el alma, ningun gozo alegrar, ninguna oración sincera escapar de los labios, sin que el padre celestial este al tanto de ella, sin que tome en ello un interes inmediato. Él "sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas" (sal. 147:3). Las relaciones entre Dios y cada alma son tan claras y plenas como si no hubiese otra alma sobre la tierra a quien brindar su cuidado, otra alma por la cual hubiera dado a su hijo amado.
viernes, 17 de abril de 2009
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En mi vida, la presencia de Dios es importante...
ResponderEliminarGracias por recordármelo y ayudarme a entender mi creciente necesidad de orar y estar cerca de El